El lápiz y el papel pueden proporcionarte alivio frente
a los desafíos emocionales que la pandemia COVID-19 ha traído a la vida.
Incluso antes de la pandemia, el valor terapéutico de
la escritura ya era reconocido en todo el mundo y día a día el número de
personas que utiliza esta herramienta crece exponencialmente gracias a la transformación que
provoca y a la mejora de la vida íntima, emocional y mental.
Escribir para el bienestar te puede ayudar a lidiar con
la incertidumbre, un estado que, para una gran proporción de la población
mundial, prevalecerá en el futuro previsible.
Las investigaciones de James Pennebaker y otros han
demostrado que la escritura expresiva puede tener múltiples beneficios para la
salud mental y física.
Expresar los sentimientos en un papel te puede ayudar a manejarlos, a observarlos desde otra perspectiva y a aclarar ideas. Crear un poema contando lo que estás sintiendo te puede servir de contenedor para los miedos y lo mejor es que, no es importante escribir bien o bonito. Dan igual las faltas de ortografía, los tachones o manchas de tinta. Lo valioso es escribir.
Escribir puede convertirse en un placer, una distracción o un gran
aliado para conocerte mejor.
Escribir poemas, diarios, recuerdos o emociones puede
ayudarte a encontrarte mejor, a no sentirte sola y a dar rienda suelta a la
creatividad, porque al expresarte estarás abriendo la puerta de tu maravilloso y rico mundo interior.
Lo bonito de la escritura es que aporta ese punto de
distracción, un sentido de juego y conexión con tu niña interior.
Escribir sana y puede convertirse en la medicina que te ayude a desbloquear emociones que, de otro modo, resulten más tediosas de trasmutar.
Abrazos de Gratitud
#endopacífica
❤

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